Sal a caminar. Tu mapa se enciende.
Cada calle que pisas se pinta de fuego. Vuelve y arde más fuerte. Déjala y se apaga.
Quiero probarla
Así funciona
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Pulsa «Salir a caminar»
O pídeselo a Siri, o al botón de Acción, o al Centro de Control. Sin buscar la app.
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Camina por donde te apetezca
Cada zona que pisas se enciende en el mapa. Al llegar a tu objetivo de pasos, tu leño del día prende.
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Vuelve mañana
Las zonas que repites suben de nivel y arden más. Las que abandonas se van enfriando. Tu mapa acaba contando cómo vives.
El mapa tiene memoria
No es un registro de rutas: es fuego. Cada zona recuerda cuánto vuelves, y se nota a simple vista.
Se te olvidó abrir Lume. A Lume no se le olvidó.
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Paseaste con el reloj, o con otra app
Si tu paseo quedó en Salud, con el Apple Watch, Strava o Garmin, Lume lo recupera y pinta el mapa igual. No pierdes ni una zona.
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Te sentaste en una terraza y lo dejaste grabando
Lume nota que llevas un rato parado, te pregunta, y si no contestas cierra el paseo donde de verdad terminó. Sin paseos de dos horas que fueron cuarenta minutos.
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Cada paseo termina en su resumen
Cuánto, por dónde, qué encendiste y qué estrenaste. Y si batiste tu récord, te lo dice ahí, con fecha.
Una hoguera con los tuyos
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De tres a seis personas, nada más
Cada uno que cumple su objetivo enciende su leño. Quien camina cuatro mil pasos con su meta aporta lo mismo que quien corre maratones: aquí se cuenta presencia, no rendimiento.
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Ves cuándo alguien está paseando ahora mismo
Su leño titila mientras camina. Nunca ves dónde: ni su ruta, ni su barrio, ni su portal.
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Sopla el leño de quien ha cumplido
Un gesto y le llega al bolsillo: «Nerea ha avivado tu leño». Sin contadores, sin ranking, sin feed. Un soplo al día, y ya.
Cada mes, el fuego se pone a prueba
El día 1 tu mapa amanece en rescoldo: sigue ahí, apagado, esperándote. Reavivarlo cuesta una sola pasada. Y el mes que termina se queda guardado para siempre, con su figura y sus números.
Sin enemigos, sin tienda, sin trampa
Lo único que apaga tu fuego es no volver. Tu esfuerzo no se lo lleva un desconocido mientras duermes.
Ni monedas, ni cofres, ni rachas en venta. El mapa solo se gana andando.
No necesitas que tu ciudad esté llena de jugadores. Tu fuego contra el tiempo ya es el juego entero.
Tus rutas son tuyas
La traza GPS de tus paseos no sale del teléfono: al servidor solo llegan las zonas que enciendes. Tu grupo ve tu fuego difuminado, nunca tu casa ni tus recorridos. Sin publicidad, sin rastreadores, sin venta de datos.
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